Más canciones de Ernia
Descripción
Productor: Charlie Charles
Vocalista: Ernia
Letrista: Matteo Professione
Compositor: Paolo Alberto Monachetti
Compositor: Alessio Buongiorno
Compositor: Luca Pace
Letra y traducción
Original
Quante cose son cambiate!
Se penso ai più giovani, c'è differenza tra sentire un fuoco dentro ed essere dei piromani. Amici, voi questo volevate?
Essere arroganti e nominare l'arte con cui vi giustificate?
Non ci credo, non è la musica, parlo degli uomini, di come pure con il grano possano essere poveri.
Un conto è farsi spazio e poi riempirlo con i mobili, un conto è avere lo spazio e accoltellarsi per star comodi.
Però io mi ricordo d'estate rivedersi, fare il cerchio per rappare solo per appartenersi, scappare per le vie senza prendere quelle cieche perché o facevi il bigolo o ti bucavan come un bagel, poi canotte, in mutande e di camicia, far nascere qualcosa come chi studia ostetricia.
E finché fare tanti soldi allora io concordo, ma gli uomini dimenticano.
Io invece mi ricordo che voglio spaccar sta roba, fare i milioni dal letto, ma senza camminare sugli altri al salvo dentro ad un cerchio ristretto.
C'è il rispetto per i numeri e quello per le persone, ma sembra non si sia capito quale abbia valore.
Se rispetto molto Mirko è perché non dice malizie e ne ha fatti senza aver selezionato le amicizie.
Chi ha troppo la puzza sotto il naso e non prova vergogna è perché si sente ancora addosso la puzza di fogna.
Ma ricordo gli inverni alle panchine, quando mille euro era molto meno di ciò che avevi da dire, quando dieci euro in canna la domenica era festa, senza i tossici di Internet a inquinarci la testa e le scarpe pulite in piazza con il panno, soltanto perché a volte era le stesse tutto l'anno.
Se ti scordi, chiedi e allora chiama e sarò pronto, se vuoi te lo racconto.
Perché io mi ricordo che alla nascita di ognuno di noi si è aperto il cielo, un segno, una promessa di avere giorni radiosi, ma di sta immortalità ho pensato di farne a meno, se vuol dire fare parte di un pantheon di dei greci litigiosi.
Macchine con lane e strette di mani sudate, quanto spesso mangiate con chi prima disprezzate e qualcuno si sentirà chiamato in questo appello, ma il pesante fardello di saper fare il fratello.
Ma ricordo le otto in autunno fuori da scuola, andando in senso opposto mentre la campana suona, con l'ingenuità di veder nella vita solo i pregi.
Io falsificavo mamma, Mario Chino fa le veci, sognavamo un giorno e adesso il giorno è ora, ma ci vedo tutti tristi e la ricchezza non consola.
E se a volte sembro duro nel parlare è che ci soffro e che non ci riconosco, perché io mi ricordo.
Traducción al español
¡Cuántas cosas han cambiado!
Si pienso en los más jóvenes, hay una diferencia entre sentir un fuego por dentro y ser pirómano. Amigos, ¿querían esto?
¿Ser arrogantes y nombrar el arte con el que os justificáis?
No lo creo, no es la música, hablo de los hombres, de cómo hasta con trigo pueden ser pobres.
Una cosa es hacerte espacio y luego llenarlo de muebles, y otra cosa es tener el espacio y apuñalarte para estar cómodo.
Pero recuerdo volver a vernos en verano, formar un círculo para rapear sólo para pertenecernos, huir por las calles sin coger a los ciegos porque o eras intolerante o te perforaban como a un panecillo, luego camisetas sin mangas, en ropa interior y camisas, dando a luz a algo así como los que estudian obstetricia.
Y mientras ganes mucho dinero, estoy de acuerdo, pero los hombres lo olvidan.
Yo, en cambio, recuerdo que quiero sacudir estas cosas, ganar millones desde la cama, pero sin pasar por encima de los demás para ponerme a salvo dentro de un pequeño círculo.
Hay respeto por los números y respeto por las personas, pero parece que no se ha entendido qué tiene valor.
Si respeto mucho a Mirko es porque no dice cosas malas y las ha hecho sin haber seleccionado sus amistades.
Los que tienen demasiado esnobismo y no se avergüenzan es porque todavía huelen el olor a aguas residuales.
Pero recuerdo los inviernos en los banquillos, cuando mil euros era mucho menos de lo que había que decir, cuando diez euros en el barril los domingos eran festivos, sin adictos a Internet que nos contaminaran la cabeza y nuestros zapatos se limpiaban en la plaza con el trapo, sólo porque a veces eran los mismos todo el año.
Si se te olvida pregunta y luego llama y estaré lista, si quieres te lo cuento.
Porque recuerdo que en el nacimiento de cada uno de nosotros el cielo se abrió, una señal, una promesa de tener días radiantes, pero pensé en prescindir de esta inmortalidad, si eso significa ser parte de un panteón de dioses griegos pendencieros.
Máquinas con lana y apretones de manos sudorosos, cuantas veces comes con quienes antes despreciabas y alguien se sentirá llamado a este llamamiento, pero la pesada carga de saber ser hermano.
Pero recuerdo las ocho de otoño, fuera del colegio, yendo en dirección contraria mientras suena el timbre, con la ingenuidad de ver sólo los méritos de la vida.
Fingí mamá, toma Mario Chino, soñamos con un día y ahora el día es ahora, pero nos veo a todos tristes y la riqueza no consuela.
Y si a veces parezco duro al hablar es porque lo padezco y no lo reconozco, porque lo recuerdo.