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Descripción
Bajo: Antonio Ramos
Bajo: Antonio Ramos
Trombón: César Guerrero
Acordeón: Cuco Pérez
Violín: Diego Galaz
Batería: Enzo Filippone
Teclados: Iñaki Quijano
Coro: José Losada
Coro: José Losada
Guitarra: José Ordóñez
Guitarra: José de Castro
Programador: Kike Eizaguirre
Coro: Loli Abadía
Percusión: Luis Dulzaides
Trompeta: Raúl Miguel
Arreglista: Kike Eizaguirre
Compositor: Melendi
Letra y traducción
Original
Que baje el precio del dinero, que sea pa' abajo la cuesta de enero, que no queden restos en el Documento Nacional de Identidad. ¿Pa' qué tanto trabajo?
Que pongan más bajos los techos del cielo, por mucho que salto no llego, me faltan un par de dedos.
Y faltan valores y sobran principios fingidos.
Se me han olvidado los sentidos a causa de la soledad.
La soledad en mi cabeza que no encuentra una salida cuando le atrapan los miedos de si hay algo en la otra vida y si solo estoy de paso, como firmemente temo, que el cielo espere sentao, que el cielo espere sentao.
Y cuando te sientes solo entre la gente, las palabras se resbalan como se resbala el agua entre los dientes y tan solo queda gritar. ¿Pa' qué tanto trabajo?
Que pongan más bajos los techos del cielo, por mucho que salto no llego, me faltan un par de dedos.
Y faltan valores y sobran principios fingidos.
Se me han olvidado los sentidos a causa de la soledad.
La soledad en mi cabeza que no encuentra una salida cuando le atrapan los miedos de si hay algo en la otra vida y si solo estoy de paso, como firmemente temo, que el cielo espere sentao, que el cielo espere sentao.
Creo que me he pasao con los canutos.
Dímelo, si te rayo la cabeza con esta canción, tú me lo cuentas como se cuentan los cuentos, da igual en prosa o en verso.
Me da igual la ortografía, aunque sea con gestos, arriba esos cuernos.
Vamos a contar estrellas o que una estrella nos cuente cómo se ve nuestro mundo desde el universo y diría: ¿pa' qué tanto trabajo?
Que pongan más bajos los techos del cielo, por mucho que salto no llego, me faltan un par de dedos.
Y faltan valores y sobran principios fingidos.
Se me han olvidado los sentidos, ¡ay!
, a causa de tanto fumar.