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Descripción
Hay una ternura especial en las despedidas, como en la luz de una vela que tiembla, pero aún calienta. Cuando ya no se puede retener nada, al menos queda conservar: el aroma del café, la suavidad de la voz, ese segundo que sucedió justo después de la felicidad. La memoria se convierte en un depósito de eternidad, aunque sea minúsculo, como un grano de arena bajo los párpados.
La canción suena suave, casi como una respiración entre palabras. No hay drama en ella, solo la aceptación de que todo lo vivo se despide algún día. Pero lo hace de forma hermosa: con calidez, con la luna de abril en el bolsillo y con el último sorbo de champán para recordar que fue bueno.
Letra y traducción
Original
No mires lejos, solo mantente aquí
Haz el intento de recordarme así
Mantén la imagen en la retina
Y entrégamela intacta, si sospechas que empiezo a olvidar
Las partes de la vida en las que vi felicidad
Guarda el segundo después de la estrella fugaz
Guarda el olor a café, junto al timbre de voz de mamá
Tal vez así sigamos siendo eternos
Será un suspiro, será solo el vaivén
Del baile de una vela al viento antes de anochecer
Si hay un inicio, habrá una última vez
Por mucho que nos duela, así debía ser
Mira tu espejo, no pierdas ni un matiz
Haz, de él, un lienzo e intenta definir
La forma exacta de tu silueta
Y llénala de aquello que merece una oportunidad
Para llevarlo dentro en los días que vendrán
Guarda la luna de abril y tu deseo en san Juan
Junto a la última uva y el abrazo bañado en champán
Quién no ha pensado en detener el tiempo
Será un suspiro, será solo el vaivén
Del baile de una vela al viento antes de anochecer
Si hay un inicio, habrá una última vez
Por mucho que nos duela, así debía ser
Así debía ser
Así debía ser
Así debía ser
Será un suspiro, será solo el vaivén
Del baile de una vela al viento antes de anochecer
Si hay un inicio, habrá una última vez
Si mereció la pena, así debía ser