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Descripción
El aroma de la calle, las bombillas y el cristal tintineante: aquí la confianza lleva zapatos que crujen y una sonrisa que aparece antes que las palabras. Una historia sencilla, pero presentada con una arrogancia jocosa: una mirada, una pizca de descaro y la promesa de llevarte «hasta el cielo», todo ello suena como un chiste nocturno repetido, al que apetece unirse, aunque se sepa que la risa es un poco más astuta que la bondad.
En la música hay una mezcla de bravuconería y coquetería, como si en la barra del bar se decidiera quién es hoy el héroe y quién es simplemente el observador. Una ligera inquietud se esconde detrás de la risa, y eso no estropea en absoluto el estado de ánimo: le da carácter al texto, como si fuera el diario de un juerguista, donde cada frase es una pequeña victoria sobre la cotidianidad.
Letra y traducción
Original
Ayer pasé por su casa y me echó una miradita.
Le puse un fuetazo al cuaco y pegó una sonrisita. Ya te ves mayor de edad, ¿pa' qué me la andan negando?
Si siguen en ese plan, me la voy a terminar robando. Y al cabo quiere también.
Ya me lo dijo una vez cuando la restregué contra la pared y me dio un besito.
Al cabo quiere también.
Si ocupan traigo con qué y el que la pretenda yo le doy raite pa' con Diosito.
Acomódese, chiquitita, que su cumple es el dueño. ¡Ajá!
Ya te ves mayor de edad, ¿pa' qué me la andan negando?
Si siguen en ese plan, me la voy a terminar robando. Y al cabo quiere también.
Ya me lo dijo una vez cuando la restregué contra la pared y me dio un besito.
Al cabo quiere también.
Si ocupan traigo con qué y el que la pretenda yo le doy raite pa' con Diosito.