Descripción
Una mezcla estruendosa de audacia y juego al límite. Aquí hay una armadura «soy invencible» y poses de estatua, pero en cada línea se escucha un guiño astuto: la fuerza no está en los músculos, sino en cómo eliges hábilmente el veneno o tiras los dados.
Aquí les gusta elevar la cultura del rock al nivel de himno de guerra, para luego saltar fácilmente al caos y la tentación. El baile «sígueme» es o bien un desafío o bien una invitación al club de los rebeldes, donde las lágrimas están fuera de lugar, pero la chispa de la libertad golpea directamente en la sien.
Director: David Dubinin
Letra y traducción
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