Más canciones de Carín León
Más canciones de Manuel El Indio Ortega
Descripción
Vihuela: Antonio Zepeda Rivera
Acordeón, coros: Braulio Ibarra Soneranes
Trompeta: Mario Muñoz Cruz
Clarinete: Edgar Erón Valenzuela Castro
Voces de fondo, acordeón: Juan Guadalupe Ontiveros Moroyoqui
Vihuela: Arnulfo Romero sombra
Bajo: Neftalí Ozuna tucari
Clarinete: Juan de Dios Ontiveros Molinares
Trompeta: Francisco Javier Duarte Velarde
Ingeniero de Grabación, Productor: Antonio Zepeda
Ingeniero de grabación, ingeniero de mezcla, ingeniero de masterización: Alberto Medina
Ingeniero de Grabación: Abraham Eduardo Tapia García
Productor Ejecutivo: Jorge Juárez
Productor Ejecutivo: Óscar Armando Díaz de León
Compositor Letrista: Estanislao Varela Rivera
Letra y traducción
Original
Ay, ay, ay, ay, ay. Si, si, si, si.
Y échele bonito, -Carín Lagoon. -Échele, compay Ño.
-Tú sabes, solamente. -Arriba Hermosillo, hijo de su chingada.
Yo nací sin fortuna y sin nada, desafiando al destino de frente.
Hasta el más infeliz me humillaba, ignorándome toda la gente.
Y de pronto mi suerte ha cambiado.
Y de pronto me vi entre gran gente.
Y esa gente al sentirse dichosa, en un mundo vulgar y embustero, gente hipócrita, ruin, vanidosa, que de nada le sirve el dinero y se muere lo mismo que el pobre.
Y su tumba es el mismo agujero.
Ahora voy por distintos caminos, voy siguiendo tan solo al destino.
Y entre pobres me siento dichoso, y es amando, doy mi amor entero.
Con los pobres me quito el sombrero y desprecio hasta al más poderoso.
Soy cabal y sincero, les digo, he labrado mi propio destino.
Yo le tiendo la mano al amigo.
Pero al rico jamás me le humillo.
¡Ay, ay, ay! Yo nunca tuve el calor de un beso.
Mis pobres viejos trabajaban tanto que nunca tuvieron tiempo para eso.
Y así crecí sin ignorar el llanto. No fui a la escuela, yo aprendí de grande.
Para esas cosas no alcanzaba un pobre.
Las letras no entran cuando se tiene hambre, ni hay quien te dé la mano si eres pobre.
Por eso vuelvo a este pueblo viejo donde la vida me trató tan mal.
Esta es mi gente que por nada dejo, aunque volviera yo a sufrir igual. ¡Arriba La Matanza, viejo!
Soy cabal y sincero, les digo, he labrado mi propio destino.
Yo le tiendo la mano al amigo.
Pero al rico jamás me le humillo.
Ay, ay, ay.