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Descripción
Compositor: Gonzalo Cidre Aranaz
Compositor: Fernando Hisado Maldonado
Compositor: Jorge Escorial Moreno
Maestro: Koar
Productor: Jaackstone
Productor: Pablo Gareta
Productor: SokeThugPro
Ingeniero de grabación vocal: Pablo Gareta
Ingeniero de grabación vocal: SokeThugPro
Ingeniero de grabación vocal: PMP
Mezclador: Pablo Gareta
Mezclador: SokeThugPro
Mezclador: PMP
Letra y traducción
Original
En el cementerio en que rode de soledad Jero enterré nueve años después, y esa ya os la sabéis.
Le cargamos entre seis y nos fuimos a beber, a fumar y a joder como le hubiese gustado a él.
El día que le empezamos el disco, la muerte fue mi inspo.
En nombre del padre, como Cristo, fuimos cinco amigos a escribir veintiún himnos pa' despedirnos. Si en el Wanda los hubieras visto. . . Hubiera brindado con
Gonzalín y llorado con Adam al ver la cara de Fer salir.
Decía: Da gracias a Dios y al que te haga competir, sin ninguno de los dos habrías llegado hasta aquí.
A ti, ve a hacerte un hijo, a mandar todo al carajo y reformar un piso, que ni piso si viajo.
Dejar de estar gordo y hacer gordo mi fajo y que la vida al final deje de ser cocaína y trabajo.
Así que dile al de arriba que me respete los plazos, yo cumpliré mi palabra con los que quedan abajo.
Lo conseguimos, viejo, el puto pelotazo, todo este camino sin atajos.
Todo fue tan real, que parecía mentira.
Somos eso que hacemos cuando nadie nos mira.
Cuando no tenía nada, cuando llegué a la cima, me di cuenta de que no es lo que quería.
Abrí mi corazón gracias a Pablo y a Jaime. Aprendí que no llorar es de cobardes.
Abracé a mis padres antes de que fuera tarde y escribí cicatrices cuando me curé del cáncer.
Es tan fácil ser amigos en el after, en el reservado y en el váter, pero ni uno de ellos va a venir a visitarme cuando esté en el hospital, el cementerio o la cárcel.
Conocí a Fer y nos cosimos las heridas.
Conocí a Sarita y me salvó la vida, me hizo darme cuenta de que no me conocía y me enseñó cosas de mí que ni yo mismo sabía.
No usé mi llamada desde comisaría, pa' que entiendas lo solo que me sentía.
Compré una casa pa' mi hermana y salí de la notaría más feliz que cuando me compré la mía.
Visito a la yaya cada vez que puedo, porque no me pude despedir de mis abuelos.
Siempre llueve cuando se acaba lo bueno, como decía Jero, y en su entierro lloraba hasta el cielo.
Del barrio pal barrio, que le jodan al dinero, de la ocupa al estadio, sin horario ni miedo.
Por ti, por mí, porque te quiero, tengo claro que es un sueño, pero. . .
Todo fue tan real, que parecía mentira.
Somos eso que hacemos cuando nadie nos mira.
Cuando no tenía nada, cuando llegué a la cima, me di cuenta de que no es lo que quería.
Crecí en un piso bajo junto a Carabanchel bajo.
Yo jugaba y mi padre tocaba el contrabajo.
Lejos de lujos, me enseñaron de trabajo y de que para llegar lejos, mejor no coger atajos.
Los últimos coletazos del jaco, esquivando jeringuillas en el parque de abajo, escribiendo cuatro letras con un rotulador rojo. Podríamos decir que así empezó todo.
Frases de desamor en mis primeras maquetas y mil chavalas ahí fuera creyendo que iban por ellas.
La sala llena y yo solo pensando en volver a verla, pero había que llenar la nevera.
Quise sacarla del frío que te provoca la nieve, pero no se puede ayudar a quien no quiere.
Y me fui lejos, besando otros labios de ciudad en ciudad, tanto que ya ni recuerdo a quién quería olvidar.
Me acostumbré a los focos, al flash de las fotos, aunque no sé qué coño le ven de especial a este loco.
Y siento si al acabar no me hago selfies con todos, pero es que, tronco, ahora vienen veinte mil al bolo.
Encontré una amiga que es la luz que me guía, con la que formé una familia por la que daría la vida.
Mi otra familia son los Hijos de la Ruina, Fernando y Sado Maldonado, hasta mi nombre rima.
Todo fue tan real, que parecía mentira.
Somos eso que hacemos cuando nadie nos mira.
Cuando no tenía nada, cuando llegué a la cima, me di cuenta de que no es lo que quería.