Descripción
Un himno de despertar que suena como un despertador, pero no ese odioso del teléfono, sino uno interno y fuerte. Las palabras resuenan en las sienes, la música exige sacudirse y dejar de conformarse con la ilusión de que «todo está bien». Aquí no hay ternura, es más bien como una marcha con fuego en el pecho, donde cada línea lanza chispas. La atmósfera parece estar al borde del sueño y la realidad: los dioses de plástico se derrumban y en su lugar aparece una verdad simple y obstinada: vivir de verdad, sin esperar al mañana.
Letra y traducción
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