Descripción
Productor: Hansel El De La H.
Compositor, autor de la letra: Yaisel Manuel Erazo Coronado
Compositor, autor de la letra: Deniss Michel Tejeda
Letra y traducción
Original
-Acocotea. -Yo quiero, yo quiero, yo quiero.
Eh.
Sandunga de la buena.
Hansen. Esto es una vaina del 1900 pelado, dice. Se tiran.
¿Por qué publicar la ubicación? Fue uno del coro que filtró la locación.
Me taneó por la ventana, no cumplieron su misión. Se salvaron porque no andaba con los hierros metal don.
No le doy ventaja, por atrás me pongo el cinturón.
Así no va a haber bobo, si quiero jala el cañón.
Muchos dijeron que yo había muerto, pero estoy vivito con el pecho abierto. Ni a los veinticinco llego y ya estoy resuelto.
No confío en nadie, activo con los ojos abiertos.
Se tiran, pero son maricones, buscando que jale lo mío y a todos los detone.
En mi velorio no quiero que nadie llore y en el cementerio prendan pile blones.
Los tígueres y los cueros, caravanas, motores y al hanta un buen tiempo escuchando mis canciones.
Me quiere ver muerta para robarme mi marido.
Tú sabes que soy loca, que yo parto por los míos. Cuando me pongo rolling quiero que me den tejío.
Ese culo no se baja, fundido con el colombiano. Yo lo muevo de verdad, todos quieren robarme.
Por como lo muevo no quiero quieto cobarde.
Quiero tangarme con tres, que el toto me arde. Que me den pisote y que me despachen la tarde.
Tejío, no, tejío, no, no. Oye, papi, yo quiero tu número. Hansen, acocotéamelo, por favor.
Papi, yo quiero tu número.
-Tejío, tejío, tejío, tejío, no. -Eh.
-Villadualte de Villaduarte. -Sandunga de la buena.
Muchos dijeron que yo había muerto, pero estoy vivito con el pecho abierto.
Ni a los veinticinco llego y ya estoy resuelto. No confío en nadie, activo con los ojos abiertos.
Se tiran, pero son maricones, buscando que jale lo mío y a todos los detone.
En mi velorio no quiero que nadie llore y en el cementerio prendan pile blones.
Los tígueres y los cueros, caravanas, motores y al hanta un buen tiempo escuchando mis canciones.
Oye, papi, yo quiero que tú me des. . .