Más canciones de Fito y Fitipaldis
Descripción
Parece que aquí no cantan sobre la tristeza, sino sobre la costumbre de ella. Como si uno viviera con su propia melancolía desde hace mucho tiempo, como un viejo vecino: a veces molesta, pero de todas formas toman café juntos por la mañana. La fatiga se asentó suavemente, casi cómodamente, y los demonios del estribillo eran más viejos conocidos que enemigos. Y todo esto al ritmo del camino, donde cada paso está entre el "no importa" y el "y si funciona". Incluso cuando no quedan fuerzas, la música sigue sonando y las piernas recuerdan solas cómo bailar, mientras a su lado, riendo, saltan pájaros negros.
Letra y traducción
Original
Llegué hasta el fondo y ya no supe volver
Será mejor que ahora me suelte la mano
Si te preguntan, no les hables de mí
Sabes que soy solo un ave de paso
Sentí el hastío y la desilusión
Y la llamada de la carretera
Y me inventé una vida porque si no
Tendría que haber copiado la de cualquiera
Iré a buscarte si consigo volver
Caminaré del infierno a tus brazos
No te preocupes, nada va a ocurrir
No te preocupes, no es necesario
No, no, no
Yo siempre me he sentido extraño
¡No, no, no!
Tan triste como afortunado
Sueño profundo no me dejes salir
No me despiertes, no me sueltes la mano
Sabes que los demonios vienen a por mí
No sé muy bien por qué siempre les hago caso
Aún no era tarde cuando se fue
Pero el dolor se quedó a dormir
Sentí el compás al amanecer
No hay más remedio que seguir bailando
No, no, no
Yo siempre me he sentido extraño
No, no, no
Tan triste como afortunado
Sonrío por seguir en pie
Ya sé que el tiempo siempre está nublado
Los cuervos se lo pasan bien
Y bailan a saltitos a mi lado
No, no, no
Yo siempre me he sentido extraño
No, no, no
Tan triste como afortunado
No, no, no
No, no, no
Yo siempre me he sentido extraño
No, no, no, no
Tan triste como afortunado