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Descripción
Hay olores que se quedan grabados en la memoria para siempre. Dulce, cálido, un poco sucio, como vino derramado sobre la piel que no se quita ni con el tiempo ni con otros cuerpos. Aquí todo está impregnado de esta melancolía obsesiva: la respiración, los toques, incluso las paredes recuerdan quién susurró "te quiero" en ellas. El amor aquí no es sobre ternura, sino sobre dependencia, sobre la costumbre al dolor, que, por extraño que parezca, es lo que te mantiene vivo. Parece que el héroe entendió hace mucho tiempo que está condenado, y sin embargo, una vez más se siente atraído por el fuego, sabiendo cómo terminará. Porque sin ese calor, hay un vacío, y con él, al menos hay algo que sentir. Una especie de infierno para dos, donde el castigo se acepta voluntariamente, con un beso y una ligera sonrisa.
Letra y traducción
Original
Si pienso un dolor se me pone dura.
Solo tengo este recuerdo y no me consuela.
Huelo tu rastro, imagino el camino que lleva de vuelta a ese cuarto.
Cuatro paredes, mi nuevo castillo. Dejar que pasen los años.
Te cojo del cuello, me dices te quiero.
Acepto el castigo, por hoy soy tu dueño.
Respira profundo, te beso más lento. Si no estoy contigo, prefiero estar muerto.
Si no estoy contigo, prefiero estar muerto. Si no estoy contigo, prefiero el infierno.
Te sentaste enfrente, me miraste segura.
Me tumbaste en tus piernas, me peinas las penas.
Animal de costumbre, comete los mismos errores. Soy tan cariñoso.
Y es que lo mío es la ley del pobre, reventar antes que sobre.
Te cojo del cuello, me dices te quiero.
Acepto el castigo, por hoy soy tu dueño.
Respira profundo, te beso más lento. Si no estoy contigo, prefiero estar muerto.
Si no estoy contigo, prefiero estar muerto. Si no estoy contigo, prefiero el infierno.
Y es que lo mío es la ley del pobre, cometer los mismos errores.
Y es que lo mío es la ley del pobre, reventar antes que sobre.