Descripción
La primavera en Madrid huele a jazmín, vino y sueños ligeramente quemados. Todo sigue siendo tan bonito como siempre: las mismas calles, la misma luz, incluso las cafeterías con los mismos manteles gastados. Solo que ahora hay otras personas sentadas en ellas. La ciudad que antes parecía familiar, de repente se vuelve extraña: sonríe, pero no te reconoce.
Parece que todo ya se ha vivido, aunque nos gustaría volver a vivirlo, sin ingenuidad, pero con el mismo entusiasmo. Donde antes estábamos «nosotros», ahora hay un museo de recuerdos: tranquilo, un poco pomposo y muy sincero. Madrid prometía un final feliz, pero resultó que el guion no era para dos. Y ahora la única pregunta sin respuesta es dónde está ese «lugar propio», si ya no es la persona.
Letra y traducción
Original
Mmm.
Tapas, vino y un mantel y árboles en plena primavera.
No sabíamos que era la última vez, pero lo vivimos como si lo fuera.
Ah.
Las calles de Madrid, cómplices de nuestra historia, hoy dicen que no se acuerdan de mí.
Mmm.
Y yo que pensaba que nunca me iría, que al fin logramos encontrar nuestro lugar.
Pero es tu casa y ya no es la mía.
Ya no soporto esta ciudad que promete un final feliz donde no había.
Ah, ah, ah.
Supe que ahora vas a los museos, a los que dijiste que no irías.
Supongo que depende de la compañía.
No escuché ningún consejo.
Creo que fui muy optimista y ahora sé que un amor de lejos es el error del típico turista.
Ah, ah, ah, ah.
Y yo que pensaba que nunca me iría, que al fin logramos encontrar nuestro lugar.
Pero es tu casa y ya no es la mía.
Ya no soporto esta ciudad que promete un final feliz donde no había.
Ah, ah, ah, ah.
Y yo que pensaba que nunca me iría.
Ya no soporto esta ciudad que promete un final feliz donde no había.
Ah, ah, ah. Ah, ah, ah.