Más canciones de Ramma
Más canciones de Zeballos
Descripción
La noche aquí es suave, como la respiración antes de una confesión. Todo gira en torno a la luz: ahora parpadea una farola bajo la lluvia, ahora la luna da consejos, como una vieja amiga cansada del drama. Entre líneas hay pausas en las que se esconde el miedo a volver a sentir demasiado. Parece como si el tiempo mismo pidiera «respirar» un poco antes de caer en unos brazos de los que luego será difícil salir.
El amor no suena como un cuento de hadas, sino como una negociación entre el corazón y la cabeza, con concesiones, recuerdos y borradores internos, donde cada «perdón» se sustituye por un «espera». Es una canción sobre aquellos que aún creen en las segundas oportunidades, incluso cuando el reloj ya marca «tarde».
Producción y mezcla: Tadu
Guitarra eléctrica: Joaquín Arlett
Masterización: Javier Fraccía
DIRECTORES: Facu Vessia y Agustín Ventura
Director de fotografía: Facu Vessia
Productor: Gianna Marches
Masterización: Nicolas Madjar
Eléctrico/Entre bastidores: Santi Antú
Montador: Agustín Ventura
Fotografía: Guillermina Beltrán
Arte: Ema Di Pasqua
Actores: Manuela Sedes, Candelita Stella
Director/sello discográfico: Simón Fernández, Valentín Borda, Facundo Minetto, Francisco Cotugno.
Agradecimientos: Sala del museo
Letra y traducción
Original
Dame tiempo para encontrarte sin buscar, para soltar los miedos que no me dejan respirar.
Veo las horas pasar, luces en la noche.
Cuando me paré a mirar, escuché las -voces.
-Que me hablan y llenan mi mundo de luces, aunque por momentos le falta color.
Le pregunto a la luna qué opina y me dice que nunca nadie se murió por amor.
Por suerte estamos claros, aunque pueda haber un apagón. Yo no quiero perderte, te lo juro, no hace falta que pidas perdón.
Cuando te recuerdo sonrío, pa.
Pienso que estamos en un lío, hace tiempo tengo el cora prendido fuego.
Puedo llenar ese vacío, siempre fuimos más que amigos. Ella tiene un sexto sentido.
Veo las horas pasar, luces en la noche.
Cuando me paré a mirar, escuché las -voces.
-Si te vas, no sé si tendremos otra oportunidad. Sos el faro que ilumina mi oscuridad.
Dame la mano, no hay -tiempo para pensar, no para pensar.
-Intentando decirte te amo, no encuentro esa sensación.
Y ahora no quiero pensarte más y eso que vos eras mi otra mitad. No quería quererte tanto.
Y ahora escribo sobre vos disimulándolo.
Y sé que nada fue un error, por más que me viva equivocando.
-Dame tiempo. . . -Para encontrarte sin buscar.
-Para soltar los miedos. . .
-Que no me dejan -respirar.
-Baby, calcula, que si saltamo' a esta altura no vas a aguantar esta armadura.
Así que espero que estés segura cuando respondas mis dudas.
To'a mi noche es oscura, rodeada 'e amargura, hasta que llegaste vos a mi vida chula.
No te confundas, que no fui de las curas, pero me recordaste qué eran las cosas puras.
Conozco la locura, las promesas, las -facturas, tu mesa de luz y tu cintura. -Y pensar en tú que me satura.
Mi amor es el reloj que me cura.
Veo las horas pasar, luces en la noche.
Cuando me paré a mirar, escuché las voces.
-Veo las horas pasar. -Luces en la noche.
-Cuando me paro a mirar.
-Escucho las voces.