Más canciones de Besmaya
Descripción
Hay personas para las que el amor no está en las palabras, sino en un plato de sopa, en una camisa planchada, en un obstinado «abrígate bien». En sus casas, la luz de la cocina siempre está encendida y huele a algo familiar, incluso si hace tiempo que vives por tu cuenta. A veces, la vida te lleva demasiado lejos, a un lugar donde todo parece estar bien, pero está vacío. Y entonces solo quieres volver al lugar donde puedes ser tú mismo, sin necesidad de ser fuerte ni exitoso. En esta canción se encuentra ese punto de apoyo donde el corazón recuerda por qué late. El silencioso «mamá» entre líneas es como la llave de casa que nunca se pierde.
Letra y traducción
Original
Mamá, hace tiempo que no vengo a estar contigo.
Últimamente solo miro mi ombligo y ando encerrado en mí.
Mamá, me he desviado del camino.
Llevo ya un tiempo perdido, así que búscame tú.
Y es que sin ti habría casas, pero no hogares.
Habría reuniones, pero no fiestas familiares.
Y habría amores, pero no incondicionales.
Sin ti, todo sería tan gris.
Una oficina sin fin.
Y no querría vivir aquí.
Mamá, recuérdame lo que aprendí cuando era un crío.
Que lo grande viene poquito a poquito, escondido en los detalles.
Mamá, hazme espejo de tu entrega.
Haz que no ponga barreras, haz que sea como tú.
Y es que sin ti habría casas, pero no hogares.
Habría reuniones, pero no fiestas familiares.
Y habría amores, pero no incondicionales.
Sin ti, todo sería tan gris.
Una oficina sin fin.
Y no querría vivir aquí, vivir aquí, vivir.
No hay barco que me lleve a puerto como tú.
Ni faro alguno que me guíe con tu luz.
Que cuando todo tiemble y todos fallen, nunca fallas tú.
Tara, tara, tara, ta.
Nunca fallas tú.
Haz que sea como tú.