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Descripción
Es como si el aire se volviera más denso, más cálido, y ya no se supiera si es por amor o por nerviosismo. Todo a tu alrededor tiene los matices del sol de febrero: un poco de tristeza, un poco de calor y esa sensación de que incluso respirar te molesta, porque en tu aliento está el nombre de otra persona. Cada línea parece sacada directamente del corazón, mezclada con súplica y terca ternura: «que Dios decida, pero no te vayas».
No es una confesión, sino un hechizo en el lenguaje de los besos y las expectativas. Ese tipo de amor que parece que no debería suceder, pero que sucedió de todos modos. Y ahora incluso el dolor suena hermoso, como un estribillo que no quiere terminar nunca.
Letra y traducción
Original
Vine aquí a contarte que también son todas partes.
Ay, esta es la segunda o tercera canción que te escribo.
Vine aquí porque quiero mirarte.
Y es que me encanta que así, que así también me miras a mí.
Ojalá Dios lo quiera, pero ojalá tú me quieras como con cada frase con la que te siento y te canto y te pienso a ti.
Ojalá Dios no quiera, pero ojalá nunca, nunca te alejes de mí. Nunca, nunca te alejes de mí.
Casi febrero y no puedo respirar, me desespero, las ganas me matarán.
¿Eres triste? Hace un año no sabía que existes.
Y yo solo espero que te refleje libertad, ya tú eres listo. Algo te hizo conectar.
¿Eres triste? Hace un año no sabías que existo.
Ay, ay, ay, ay, ay.
Me enredo en tus pies sabiendo que no debería.
Y es que me encanta que así, que así también me miras a mí.
Ojalá Dios lo quiera, pero ojalá tú me quieras como con cada frase con la que te siento y te canto y te pienso a ti.
Ojalá Dios no quiera, pero ojalá nunca, nunca te alejes de mí.
Nunca, nunca te alejes de mí. Me gusta que hueles, pero vuelve te abrazamos.
Lo que le duela con besos lo curaría. Algo tan puro pocos llegan a alcanzar, lo supe al mirarle.
Jamás lo olvidaría, ya, ya, ya, ya. Me enredo en tus pies sabiendo que no debería.
Pero me encanta que así, así también me miras a mí.
Ojalá Dios lo quiera, pero ojalá tú me quieras como con cada frase con la que te siento y te canto y te pienso a ti.
Ojalá Dios no quiera, pero ojalá nunca, nunca te alejes de mí.
Nunca, nunca te alejes de mí.
Ay, ay, ay, ay, ay.
Me enredo en tus pies sabiendo que no debería.