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Descripción
Es curioso: a veces el amor no huele a perfume ni a ropa limpia, sino a agua de coco, sol y el desayuno de ayer. Todo se pega, se alarga, como un dulce beso de merengue después de una noche sin dormir. El día no empieza con café, sino con un cálido aliento en el cuello, y ya todo queda claro sin necesidad de palabras.
Solo quería una aventura ligera, sin promesas ni dramas. Pero resulta que las piernas no me llevan hacia la salida y la cabeza, traicionera, busca una razón para quedarse. Es ridículo, claro: parece un juego, pero el corazón ya juega por su cuenta. Y cuando los labios vuelven a encontrar los labios, queda claro que no hay prisa por que llegue la mañana.
Letra y traducción
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