Descripción
Hubo un tiempo en que todo parecía lujoso: el aroma de Chanel en la piel, las sonrisas espejadas y la certeza de que el amor debía brillar. Y luego llegó el invierno, frío no solo por fuera, sino también por dentro, y ni siquiera los labios más brillantes podían besar de verdad. Resulta que se puede ser tierno y aun así perder, si el otro solo está jugando. Pero el resentimiento se evapora, solo queda un tranquilo «que se arrepienta». Porque el corazón ya no pide pruebas: ha quemado sus cicatrices y ha aprendido a bailar a su propio ritmo. Y que aquel que una vez olvidó amar, ahora lo recuerde: demasiado tarde, demasiado bonito.
Letra y traducción
Original
Quizá se le olvidó.
Ay, que los besos más humildes le borraron de la piel el Chanel. Y ya no reclamo na.
Eso quedó en el ayer.
Agradecerle a esos ojos que la vieron llorar una vez.
Y ya tú ves.
Quizá se le olvidó decir que me quería en esa tarde tan fría de invierno.
Ay, por prestarle atención a la ropa, la cara y el cuerpo.
Quizá se le olvidó.
Ay, mi Dios.
Quizá perdí en la batalla porque el que merece no pide que me amare y quisiera de la forma en que yo lo hice.
Y es que amar con habilidad nunca ha sido posible.
Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión.
Yo no me niego a sus besos, que son traicioneros y matan de dolor.
Sí, soy sentimental.
Cuando te acuestes con alguien, ya tú verás que no es igual.
Lo vas a lamentar. Ay, mi Dios.
Quizá perdí en la batalla porque el que merece no pide que me amare y quisiera de la forma en que yo lo hice.
Y es que amar con habilidad nunca ha sido posible.
Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión.
Yo no me niego a sus besos, que son traicioneros y matan de dolor.
Sí, soy sentimental. Cuando te acuestes con alguien, ya tú verás que no es igual.
Lo vas a lamentar.
Hiciste lo que hiciste cuando quisiste con quien quisiste y quieres volver, pero ya no es lo mismo. Rompiste mi corazón sin compasión.
Jugaste con mis sentimientos y mi amor. Date una vuelta, que llegó mi momento. No quiero verte.
Yo sé que estás sufriendo. Mami, goodbye. Llegó la despedida. Ya que Dios se lo dio.
Ay, mi Dios.
Quizá perdí en la batalla porque el que merece no pide que me amare y quisiera de la forma en que yo lo hice.
Y es que amar con habilidad nunca ha sido posible.
Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión.
Yo no me niego a sus besos, que son traicioneros y matan de dolor.
Sí, soy sentimental.
Cuando te acuestes con alguien, ya tú verás que no es igual.
Lo vas a lamentar. Ay, mi Dios.
Quizá perdí en la batalla porque el que merece no pide que me amare y quisiera de la forma en que yo lo hice.
Y es que amar con habilidad nunca ha sido posible.
Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión.
Yo no me niego a sus besos, que son traicioneros y matan de dolor.
Sí, soy sentimental. Cuando te acuestes con alguien, ya tú verás que no es igual.
Lo vas a lamentar.