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Descripción
Las promesas de amor, como los propósitos de Año Nuevo, son bonitas, pero efímeras. Parecía que había jurado mantener la distancia, no ceder, ser maduro y sensato... Pero entonces alguien viene «solo de visita» y todo el plan se va al traste. Y ya no es la razón la que habla, sino el olor, la gata en el alféizar de la ventana y el corte de pelo fallido que, por alguna razón, dan ganas de besar.
Aquí los sentimientos huelen a tabaco y piel, suenan a una mezcla de español, risas y una ligera desesperanza. Todo es un poco descuidado, ligeramente vulgar, pero vivo, como ese momento en el que te das cuenta: sí, otra vez me he metido en líos, otra vez es bonito, otra vez va a doler. Y aun así, maldita sea, qué dulce es equivocarse.
Letra y traducción
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