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Descripción
La vida es como una carrera sin frenos: a veces se precipita por las curvas de Montecarlo, otras veces te deja tirado en la cuneta. Aquí las cicatrices no son adornos, sino trofeos por el valor de estar vivo, por intentar comprender el sentido de esta persecución constante. Los errores calientan, si fueron honestos, y la amistad se convierte en esa brújula que no se rompe ni siquiera en una tormenta. En ella hay sal, sudor y un poco de sangre, pero es auténtica, sin filtros.
Y cuando todo a tu alrededor se resquebraja por la falsedad y la suerte vuelve a torcer el gesto, queda una regla sencilla: vierte, inspira, levanta la vista. Porque mañana habrá otra batalla y volverá a estar a tu lado quien no huirá. No son santos, ni héroes, solo personas que se mantienen firmes en su rumbo a través de sus tormentas.
Letra y traducción
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