Descripción
La vida a veces se parece a la cinta de un teléfono: gira por sí sola, incluso si se coloca el dispositivo con la pantalla hacia abajo. Todo se mueve, hace ruido, vibra. Algunos publican algo, otros se enfadan, otros vuelven a dar su «opinión experta» en los comentarios, y otros simplemente añaden un poco de aceite a su rueda interior y siguen rodando. Sin pánico, sin esfuerzo, con un café con leche en la mano y un ligero entrecerrar de ojos, como diciendo: «No interfieran, el sistema funciona».
Hay un placer especial en dejar que todo siga su curso. Que ruede Internet, que discutan los vecinos y que suba el tipo de cambio, en la cabeza sigue sonando el ritmo constante de la confianza en que todo se arreglará de alguna manera. No por el destino o el universo, sino porque el ritmo ya se ha puesto en marcha. Y si se sueltan las riendas, todo realmente va... solo.
Letra y traducción
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