Descripción
Da la sensación de que el universo de los clubes por fin decide recuperar la fe en el destino, solo que en lugar de señales divinas, aquí hay luces estroboscópicas, ritmos y sudor en las sienes. Todo gira en torno a la búsqueda, no espiritual, sino totalmente carnal, con purpurina, olor a humo y la promesa de que «ya lo encontrarás». Cada golpe del bajo es como una llamada al vacío, donde alguien responderá, aunque no sea de inmediato.
La música hace lo que el romanticismo hace tiempo que no hace: la lleva a la pista de baile. Sin ternura superflua, pero con un seguro «venga, muéstrate ya». Es la banda sonora de un encuentro que puede durar una noche, pero que parece el final de una espera interminable. Y si el amor es química, aquí sin duda está mezclado con neón y adrenalina.
Letra y traducción
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