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Descripción
La melodía suena como si un día soleado se hubiera quedado atrapado entre paredes de hormigón. En la plaza hay gente bulliciosa, en algún lugar cercano hay flores y primavera, pero todo eso queda al otro lado del cristal, inalcanzable. En la canción vive una niña de mirada apagada, que ha aprendido a ocultar las huellas del dolor tras una bolsa de la compra y un «lo siento» ajeno.
El contraste es marcado: el ritmo ligero parece prometer alegría, pero las palabras insinúan silenciosamente la fría verdad: el amor se convierte en una excusa para los moretones y las flores se convierten en un escudo para el vacío. El resultado es una extraña paradoja: la música baila, pero por dentro todo te arrastra hacia abajo, como una carga que nadie te ayuda a llevar desde hace mucho tiempo.
Y esto deja una sensación de silencio penetrante, en el que se puede oír incluso cómo pasa la primavera.
Letra y traducción
Original
Ella sale tranquila con el alma enjaulada en la casa.
Se pasa los días en la plaza y cómo se maneja la brasa.
Él vendía pastillas y al llegar le regalaba flores para que ella no lo sospechara. Era un hombre sin ley, sin cojones.
Se enamora de un pobre que la lleva por los callejones, porque allí no se escuchan las voces, ni la rabia de él, ni los golpes.
Se enamora de un pobre que le compraba bolsos de Prada cada vez que le cruza la cara para que ella de nuevo perdone.
Ay, pobre niña, la mala vida se la llevó, la mala vida se la llevó.
Ay, pobre niña, la mala vida se la llevó, la mala vida se la llevó.
Cayó la primavera, pero ni siquiera puede verla. Hace tiempo no saben de ella.
Ese miedo le ha dejado huella.
Y es que ni a la ventana se asoma para que no la vean. Tiene los ojos tan apagados.
Una mirada que tanto anhela.
Se enamora de un pobre que la lleva por los callejones, donde allí no se escuchan las voces, ni la rabia de él, ni los golpes.
Se enamora de un pobre que le compraba bolsos de Prada cada vez que le cruza la cara para que ella de nuevo perdone.
Ay, pobre niña, la mala vida se la llevó, la mala vida se la llevó.
Ay, pobre niña, la mala vida se la llevó, la mala vida se la llevó.
Ella sale tranquila con el alma enjaulada en la casa. Se pasa los días en la plaza.
Ve cómo se maneja la brasa.
Él vendía pastillas y al llegar le regalaba flores para que ella no lo sospechara. Era un hombre sin ley, sin cojones.