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Descripción
Como una oración susurrada al oído: una promesa sincera de permanecer juntos, incluso cuando el día es sombrío y no hay fuerzas. Aquí, el amor no se trata de palabras grandilocuentes ni de tormentas de pasión, sino que es suave y transparente, como el agua de manantial, dulce y sin una pizca de orgullo. Es un sentimiento que no necesita pruebas, solo una presencia silenciosa y una mirada al cielo, cuando las palabras se acaban y la fe permanece. La música suena como una promesa de permanecer juntos, hasta que los dos vuelvan a ser uno.
Letra y traducción
Original
No todos los días estaremos los dos con la misma energía.
A veces me caigo, a veces te caes, mami, así es la vida.
Lo importante es que sepas que yo no me voy por malo que esté el día.
Ya Dios me lo dijo en un sueño que tú eres la mía.
Vida mía, mía, mía, todo esto es tuyo, tuyo, tuyo.
Mi amor es clarito, así transparente, dulce y sin orgullo.
Si algún día está vacía, por algún motivo igual no fluyo.
Nos arrodillamos mirando hacia el cielo y Dios hace lo suyo.
Que tu intuición te lo diga, esa que nunca te falla. Recuerda que eres mi niña, te oigo hasta lo que callas.
Al final siempre seremos los dos. Me quedo sin voz, pero nunca sin vos.
No, no, no, no, papá Dios nos juntó. Oyó, mi amor, no lo dudes. Si llegaste, yo todo lo pude.
Nuestro pie en la tierra mandando en las nubes. Qué lindo que me subes.
Tan enamorado nunca estuve.
Y si me caigo, me paran sus manos, me siento seguro.
Lo nuestro es distinto, está limpio, es honesto y es puro.
Aunque no juro, te juro que voy a quedarme por más que esté oscuro. Uno más uno en este caso es uno.
Vida mía, mía, mía, todo esto es tuyo, tuyo, tuyo.
Mi amor es clarito, así transparente, dulce y sin orgullo.
Si algún día está vacía, por algún motivo igual no fluyo.
Nos arrodillamos mirando hacia el cielo y Dios hace lo suyo.
No todos los días estaremos los dos con la misma energía.
A veces me caigo, a veces te caes, mami, así es la vida.
Lo importante es que sepas que yo no me voy por malo que esté el día.
Ya Dios me lo dijo en un sueño que tú eres la mía.
Vida mía, mía, mía, todo esto es tuyo, tuyo, tuyo.
Mi amor es clarito, así transparente, dulce y sin orgullo. Si algún día está vacía, por algún motivo igual no fluyo.
Nos arrodillamos mirando hacia el cielo y Dios hace lo suyo.