Más canciones de Banda MS de Sergio Lizárraga
Más canciones de Fuerza Regida
Descripción
El cuento de la princesa terminó sin final feliz: la corona se cayó, los modales antiguos se perdieron y, en lugar del castillo, quedaron vasos vacíos y un sonoro «¡a huevo!». Aquí, el resentimiento no se esconde tras palabras bonitas, sino que se convierte en un himno danzante con una sonrisa, donde el dedo corazón es más elocuente que cualquier serenata. Todo el dramatismo se disuelve en ironía: el amor se ha esfumado, pero la diversión está a todo volumen, porque a partir de ahora la obra carece de ilusiones y de protagonista.
Letra y traducción
Original
Seguro le dolió.
Caerse de arriba, de allá donde la puse yo.
La dizque princesa un día los modales perdió y a mí me perdió.
Haber sido el vato perfecto de nada sirvió.
Yo que la llevaba al cielo, pero a ella le gustó más el piso.
De los cinco dedos de mi mano, el de en medio le saco por lo que me hizo.
La corona que yo le había puesto, ya mejor me la sirvo en el vaso.
De mi pecho sale porque sale y de ahora en adelante al amor yo le paso.
Pero aquí ya no hay pedo, hay peda. La mentirosa solita se queda.
Fuere,
Sa,
Rey.
Suena y suena.
MS.
A huevo le dolió.
Pero que se sobe solita porque se acabó.
La dizque princesa un día los modales perdió y a mí me perdió.
Haber sido el vato perfecto de nada sirvió.
Yo que la llevaba al cielo, pero a ella le gustó más el piso.
De los cinco dedos de mi mano, el de en medio le saco por lo que me hizo.
El anillo que yo le había puesto valió verga la casa y los perros.
De mi pecho sale porque sale, de ahora en adelante al amor yo no juego.
Pero aquí ya no hay pedo, hay peda. La mentirosa solita se queda.