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Descripción
La pista es como una escena sacada de una crónica de club: él con un fajo de billetes y champán, ella con un vestido de Dior y una expresión de «me da igual». Todo parece seguir las reglas del género: ramos de flores, la cuenta, una invitación a bailar con la promesa de que «todo estará bien». Pero lo interesante es que la protagonista aquí no es el lujo ni el pretendiente, sino su inquebrantable «no me importa».
Es una canción sobre una chica fuerte: todo a su alrededor brilla, atrae, llama, pero ella sonríe y deja a todos en espera. Y en este juego ligero hay mucho más poder que en todos los diamantes, Don Perignon y Dubái juntos.
Letra y traducción
Original
Mi niña está bien vestida con los tenis Dior y con su bolsita que muy cara le costó.
Todo el mundo piensa que alguien la patrocinó, pero lo que nadie sabe es que le tiran y ella no capea, no capea, no capea, no capea.
La morrita no le capea, no capea, no capea, no capea.
Y ya le mandé a la morrita un Zorro Moët Chandon.
Le mandé de todo, pero nada le gustó. Llamé al mesero para un Don Perignon.
Ya pagué la cuenta, la morra no se dejó. No capea, no capea, no capea, no capea.
Morrita, no me capea, no capea, no capea, no capea.
Pero ¿qué le cuesta pegarse rico y bailar conmigo?
Sé que tengo cara de bandido, pero, mami, aquí no corres peligro.
Y a mí no me cuesta tronar la liga si estoy contigo.
Te cumpliré todos tus caprichos, a que anduvieras bien a gustito.
Pero al final siempre es la misma y no capea, no capea, no capea, no capea.
La princesa chulita hermosa no capea, no capea, no capea, no capea. Música, Mari.
Usted cómo la ve, compa, con la morra de allá.
Se sabe que está buena, por eso la sé de acá.
Está como pa llevármela un mes para Dubái, pero cada que me acerco ella me dice bye y se presea, no capea, no capea, no capea.
La morrita se me presea, no capea, no capea, no capea.
Pero ¿qué le cuesta pegarse rico y bailar conmigo?
Sé que tengo cara de bandido, aquí, mija, no corres peligro.
A mí no me cuesta tronar las pacas si estoy contigo.
Quiero cumplir todos tus caprichos, a que anduvieras bien a gustito.
Pero al final siempre es la misma y no capea, no capea, no capea, no capea.
La princesa chulita hermosa no capea, no capea, no capea, no capea.